UN EQUIPO DEL CONICET DISEÑÓ UNA NUEVA ENZIMA PARA LA INDUSTRIA DEL ACEITE
- Publicado, sábado, 23 de marzo de 2024 --
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Especialistas del Conicet en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR) y el Instituto de Procesos Biotecnológicos y Químicos de Rosario (IPROBYQ, CONICET-UNR) han logrado un hito significativo en la industria del aceite. Han desarrollado y sintetizado una enzima fosfolipasa C termoestable, prometiendo eficiencia y economía en el proceso de "desgomado" de aceites vegetales comestibles a nivel industrial. El equipo de trabajo está integrado por Diego Val, Luisina Di Nardo, Fiorela Marchisio, Salvador Pairu, María Eugenia Castelli, Luciano Abriata, Hugo Menzella y Rodolfo Rasia.
Según informa el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), la enzima recientemente publicada en la revista Biochemistry demuestra una resistencia excepcional a temperaturas de hasta ochenta grados Celsius, superando a las enzimas disponibles hasta el momento. Este avance es el resultado de una exitosa colaboración entre CONICET y la empresa Keclon.
Rodolfo Rasia, director del laboratorio de Biofísica en el IBR, expresa la satisfacción de combinar ciencia básica con resultados prácticos. Diego Val, quien realizó estudios de doctorado con este trabajo en IPROBYQ, destaca la importancia de la colaboración entre científicos y tecnólogos para abordar desafíos industriales y sociales.
“El aceite se obtiene a partir del prensado y extracción de las semillas” indica Rasia, y explica: “De la mezcla obtenida se separa una fase compuesta principalmente por triglicéridos –la molécula grasa más abundante en los organismos vivos- pero también contiene otro tipo de moléculas llamadas fosfolípidos –una molécula grasa que forma parte de las membranas celulares- que es importante remover para obtener el aceite refinado”.
El proceso de desgomado es crucial para refinar aceites vegetales, donde las enzimas juegan un papel fundamental. La nueva enzima fosfolipasa C puede resistir las altas temperaturas utilizadas en el desgomado, lo que aumenta la eficiencia del proceso y reduce los costos energéticos y de infraestructura.
El diseño de esta enzima termoestable se basó en una meticulosa investigación de secuencias de aminoácidos, buscando optimizar su resistencia al calor. Las pruebas in vitro y a mayor escala han demostrado su eficacia, y ahora se trabaja en su producción a gran escala para su implementación industrial.
El estudio también reveló características inesperadas de la enzima, como su capacidad de despliegue parcialmente reversible a altas temperaturas, lo que contribuye a su estabilidad y rendimiento. Este logro no solo beneficia a la industria del aceite, sino que también avanza en la comprensión científica de las enzimas y sus aplicaciones.
Este trabajo ejemplifica el potencial transformador de la investigación científica aplicada y destaca el compromiso del CONICET y sus colaboradores con la innovación tecnológica y el desarrollo industrial sostenible.
