LAS FIESTAS EN TIEMPOS DE PANDEMIA
- Publicado, martes, 21 de diciembre de 2021 --
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Por Carolina Coroso (Mat. 4928)
Si bien por segundo año consecutivo el gobierno prohíbe las reuniones familiares y las fiestas en esta Navidad y Año Nuevo por la nueva variante que pone en vilo otra vez al mundo, se percibe una luz al final del túnel y muchas personas no van a dejar de compartir con sus seres queridos; la llegada de las vacunas vino a traer alivio a la sociedad y con ello el relajamiento de los cuidados; a pesar de esto, pensar que la Pandemia termino y actuar como si nada pasase es un error. Debemos continuar con los cuidados: cuantas menos personas mejor, cuando mas ventilado el espacio mejor, cuanta más distancia mejor, y cuanto más tiempo se lleve la mascarilla, mejor. A partir de ahí, según los epidemiólogos, cada familia y cada persona valorara el riesgo en función de su situación concreta, de sus miedos o de sus necesidades emocionales. Ser empático, compasivo y asertivo es fundamental en estos momentos; así como podemos exponer, teniendo los cuidados, podemos también proteger al otro y a nosotros mismos.
Aunque muchas personas esperan, desean y disfrutan las fiestas, la larga cadena de celebraciones que comienzan antes de Navidad, con despedidas e infinidad de festejos, puede ser una fuente de ansiedad y tensión psicológica a raíz de las prisas, el estrés, y la infinidad de decisiones a tomar (donde ir, que regalos comprar, con quien compartir). Y no es para olvidar, que estos días llegan junto con el Coronavirus, que aun no se fue.
La confluencia de estas y otras situaciones estresantes, podrían desencadenar un torbellino de emociones, para las que son necesarias ciertas herramientas psicológicas de forma de poder surfear de la mejor manera esto, sin opacar los deseos de festejar.
Si bien el futuro siempre fue incierto y mas con la aparición del Coronavirus, priorizar el cuidado de nuestra salud mental es una garantía para el porvenir. Es por ello que sugerimos alguna medidas prácticas para ayudarnos a evitar el estrés de estos momentos:
-Establece nuevos propósitos: marcarse pequeños objetivos, concretos y a corto plazo, donde el nivel de exigencia aumente de manera progresiva. Ponte en marcha y no esperes a tener ganas de hacer, porque las ganas aparecerán después; la constancia es la clave para ver los primeros resultados, que te llevaran a la meta.
-Redefine tus prioridades: cuando estamos mentalmente agotados, es fundamental pararse a pensar en ellas. Además de redefinir la importancia que le damos a las situaciones que no podemos cambiar, valoremos la calidad del tiempo que dedicamos a nuestras prioridades.
- Aprende a poner límites: se trata de poder decir que no, comunicarlo de manera asertiva, de modo firme y honesto sin la agresividad, respetando nuestras decisiones, sentimientos y los ajenos.
Recuerda que la comunicación es fundamental para manejar y regular las emociones; identificar lo que sentimos y tratar de expresarlo de una manera adecuada para nosotros mismos y nuestro entorno es una herramienta primordial para gestionar el malestar.
-Recréate en los pequeños momentos: cuídate, trata de conectar con todos tus sentidos. Entrégate al momento e intenta centrarte en cada cosa que haces. El ritmo frenético que llevamos nos hace estar en mil cosas al mismo tiempo, por lo cual no rendimos ni somos tan productivos en lo que hacemos y de esta manera se incrementa nuestros niveles de ansiedad y malestar.
