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EL DILEMA NO ES LA CUARENTENA

En los últimos días la grieta está centrada en la extensión de este proceso de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.

Por Carlos Bava.

La paz con flores entre Alberto Fernández y Cambiemos va llegando a su fin, aunque la sintonía entre el Jefe Porteño y el Presidente parece gozar de buena salud. «La buena onda» le está costando varios reproches a Horacio Larreta, hoy cuestionado por propios y opositores.

Desde las huestes Albertistas ven al posible sucesor de Macri como fuerte aliado en la tormenta sanitaria y económica que desató el Covid 19. No es para menos con el desmadre que se viene dando en los asentamientos irregulares de CABA y AMBA, el flagelo y la brecha social dejan a las claras la profunda desigualdad en nuestro país, con cuadras de diferencia.

Lo que hasta hace semanas parecía ser pura coincidencia, hoy colmó la paciencia de diversos rubros que salieron a pedir por el retorno de sus actividades, tildando de autoritario al gobierno nacional y los gobiernos provinciales que no exceptúan a varios sectores por el temor de revivir lo sucedido en Italia, España o Brasil.

Por estas horas es fuerte el Lobby de la oposición y varios medios que se preguntan: cuándo salimos de la cuarentena?, llegará el pico de la pandemia?, o por qué Mendoza y Corrientes pasaron a Fase 5 y Jujuy permite el turismo en su provincia. Y así, sistemáticamente, va incidiendo en el pensamiento colectivo que desafía a los estados.

En Santa Fe, los dueños y empleados de gimnasios, ya salieron al cruce del Gobernador sosteniendo que en junio abrirán sus puertas con rigurosos protocolos, pero abrirán. En Córdoba capital largas cuadras de automovilistas reclaman por la apertura de locales y la posibilidad de volver a trabajar.

Desde Nación se escudan en el excelente resultado obtenido desde el 20 de marzo, y fruto de esas decisiones no se lamentan las miles de vidas que sí se lloran en otros lares. Posta que los argentinos somos imposible de conformar, pero hay millones que los devora la incertidumbre y ya no saben cómo pagar sueldos o sostener lo construido.

Falta el mensaje, como lo planificado con celeridad en salud, falta un Gines Garcia de la economía o un Cahn que pueda pilotear con más cintura la realidad de cada argentino y argentina. Martín Guzmán, ministro de economía, hoy está abocado de lleno al acuerdo con los bonistas en esta ambigua realidad que nos toca vivir.

No hay dudas de la rápida capacidad de gestión para impedir el colapso del sistema sanitario en el país, pero nos falta un plan de asistencia concreta para salir de la coyuntura económica que se viene padeciendo desde el 2014 y acentuó en los últimos años. Necesitamos respuestas para millones que no cobraron el IFE, no recibieron créditos a tasa 0%, o no están cubiertos con el 50% de los salarios para sus trabajadores.

Los defensores a ultranza del rumbo que vamos cursando comparan gasto del Producto Bruto Interno (PBI) con los muertos de cada país. Toman por ejemplo los puntos que perdió Italia o Argentina y nos ponen en un supuesta situación de privilegio. Pero en esa fría estadística no sabemos cuándo será el tiempo de recuperación en nuestra cadena laboral.

Todavía nos queda un trecho para salir «con» la pandemia, conviviendo con ella, y las secuelas que irá dejando en el sistema productivo argentino. Sin enojarse Señor Presidente, es momento de abrir la cancha y motorizar los sectores que están en agonía. Claro está, sin descuidar el fondo y todo lo logrado en 70 días; porque el dilema no es la cuarentena.

 

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